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Identidad y Arquitectura en el Puma

Dom, 13/12/2015 - 21:42 -- maria_barrero

La Casa vuelve a ser objeto de estudio e interés desde el mundo académico, esta vez desde la Universidad de Granada. La autora María Barrero (arquitecta y reciente Máster en Rehabilitación Arquitectónica) se acercó al Pumarejo investigando sobre los colectivos ciudadanos relacionados con el patrimonio, pero el rumbo de su trabajo cambió el día que conoció la Casa. Y es que lo que parecía ser un ejemplo más de apropiación y defensa ciudadana de su patrimonio fue revelandose como una comunidad diversa y enriquecedora llena de matices y colores que terminó por tomar completo protagonismo de su Trabajo de Final de Máster (TFM) bajo la tutoría de la Doctora en arquitectura Ana Almagro.

El trabajo, que ahonda en los ya tradicionales conflictos entre el discurso de los procesos identitarios de las comunidades y el lenguaje de la intervención arquitectónica en el patrimonio local, ha obtenido la mejor calificación de la I promoción del Máster, que ha sido evaluado por el siguiente tribunal: José Castillo Ruiz, Juan Manuel Santiago Zaragoza y José Manuel López Osorio. Además, lo tenemos en nuestra web a disposición de cualquier lector interesado (ir al final de la noticia).

En el TFM se investiga sobre la necesaria democratización de las intervenciones técnicas para asegurar el éxito y apropiación del patrimonio. Para lograr la democratización interna (la gestión mediante el diálogo y consenso entre agentes) y externa (mediante el acercamiento y la difusión a la comunidad de las necesidades técnicas), le relaciones entre los agentes protagonistas del proceso (técnicos y científicos, intérpretes y sociólogos, organización ciudadana, administraciones y gestores) deberían comenzar desde las primeras etapas de conocimiento del edificio, con idea de conocer las necesidades reales de la comunidad donde se inserta, las posibilidades de éxito y asegurar lo antes posible la apropiación ciudadana generando un clima de reflexión sobre sus propias relaciones personales y subjetivas con el monumento. Con este proceso se suelen toman decisiones y se generan soluciones con actitud de permeabilidad y accesibilidad, de manera que se enlazan las percepciones de la comunidad con las transformaciones realizadas.

Las posibilidades que aparecen cuando surge la necesidad de una intervención sobre el patrimonio debe, además, permitir el reencuentro del vecindario con su herencia cultural. Así evitamos desaprovechar a este cómplice, si se entiende la importancia de la reconciliación del relato patrimonial con la vida; y esto se consigue a través del refuerzo del sentimiento de pertenencia, que se ha de fomentar con mecanismos como el trabajo común, los lenguajes cotidianos y reformulados, el debate y el encuentro colectivo, la lectura de la diversidad de perspectivas como suma, etc. La recuperación de esta simbiosis mediante esa democratización de la intervención integral haría frente a construcciones superficiales y alejadas de la realidad socialmente percibida (al mismo tiempo que el papel de los técnicos será mejor aceptado si es legible y se permite la fiscalización social) suplantándolas por la riqueza de matices de la práctica vital y cotidiana de los habitantes.

Esto se consigue mediante un camino que ya sabemos: desechar esa univocidad y estatismo de la línea argumental patrimonial en donde sólo toman decisiones y comprenden los lenguajes las élites técnicas, científicas e institucionales; e incorporando esa rica diversidad que alberga la comunidad, la complejidad de la existencia, diversificando sus conceptos y generando lenguajes comunes y no excluyentes. Además, con esto, el patrimonio vuelve a bajar a las bases desde donde se crea y resignifica, abandonando definitivamente el imperativo de monumentalidad a favor del valor de identidad (plural y cambiante), como criterio concluyente y efectivo, con todas las garantías del éxito de la activación.

Ese bien que se ha de preservar no es la obra, sino su ser percibida, usada y gozada por el ciudadano. La igualdad de oportunidades frente al hecho cultural está en el limbo teórico de otros derechos (al trabajo, a una vivienda digna) constitucionalmente contemplados pero nunca cumplidos. Como en el caso de esos derechos, éste afecta también a la dignidad del ser humano, porque se refiere a lo que lo hace, precisamente, humano: la sensibilidad para el aprecio y el goce de la belleza y la cercanía de su propia historia, el desarrollo de sus potencias reflexivas y la conciencia de pertenencia a una especie en evolución ética e intelectual por el ejercicio de la razón.

Una vez más, la Casa sigue provocando el interés y entusiasmo de investigadores de diversos campos del conocimiento, que se acercan a la Casa buscando perspectivas, y terminan quedándose con nosotros. En este caso y como ya es habitual, hemos recibido desde la Coordinación del Máster la carta de agradecimiento por la implicación en esta tesina, como objeto de análisis fundamental del TFM, junto a la plataforma Salvemos la Fábrica de Vidrios La Trinidad.

 

Para leer el TFM COMPLETO, pincha aquí: http://www.pumarejo.es/es/content/documentos/tfm-papel-procesos-identita...